Has comprado un buen jamón o embutido ibérico y quieres que dure y sepa como el primer día. La conservación marca la diferencia entre un producto excepcional y uno que pierde aroma y textura. Aquí van las claves, tanto para pieza entera como para loncheado.
Jamón loncheado y envasado al vacío
El jamón ibérico loncheado es la opción más cómoda para eventos y para el día a día. Para disfrutarlo al máximo:
- Consérvalo en la nevera hasta el momento de servir.
- Atempéralo: sácalo entre 20 y 30 minutos antes. El frío anula el aroma; a temperatura ambiente la grasa se funde y libera todo el sabor.
- Una vez abierto, consúmelo en pocos días y mantenlo tapado para que no se reseque.
Pieza entera: cómo hacer que aguante meses
- Guárdala en un lugar fresco, seco y ventilado, lejos de fuentes de calor.
- Cubre la zona de corte con su propia grasa (o un paño de algodón limpio) para evitar que se seque.
- Retira la capa superficial antes de seguir cortando si ha estado varios días al aire.
El corte también importa
Lonchas finas, casi transparentes, y del tamaño de un bocado. Un buen corte multiplica la experiencia de un mismo jamón.
Otras piezas de charcutería
Chorizo, salchichón, lomo o especialidades como el bull negre se conservan bien en un lugar fresco y seco. Si están loncheados, aplica las mismas normas que el jamón: frío hasta servir y atemperar antes. Descubre toda la selección en nuestra charcutería artesana.
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